El primer country fund en el Perú y el pionero fundador

Ya que Lorenzo Sousa Debarbieri fue el pionero en el negocio de la deuda externa peruana, al igual que se había hecho para otros países de la región, se le ocurrió estructurar, el primer country fund de Perú, un fondo diseñado para invertir en acciones listadas en la Bolsa de Valores de Lima.

Según Lorenzo Sousa, nos cuenta: Y con el auspicio del Bankers Trust salí a venderlo a las principales capitales financieras del mundo, Ginebra, Zúrich, Edimburgo, Londres, New York y Los Ángeles; el objetivo del fondo era captar US$ 30 millones de dólares para inversión en acciones de empresas peruanas.

Cuando se estaba al 70 % del proceso de venta de las acciones del fondo, caímos en cuenta que solo contábamos con compromisos de inversión por US$ 18 millones, lo cual era un fracaso para el Bankers Trust, que acostumbraba a que los fondos que promocionaban estuviesen sobre suscritos, por lo que decidieron cancelar el fondo.

Pero quedó la experiencia y los contactos con los fund managers de los fondos y lugares más exóticos, como el fondo The Scottish Widows de Edimburgo, por ejemplo, o Pictet de Londres, entre otros que luego invitaría para participar en otros negocios.

El primer fondo mutuo peruano

Peruval, lanzó el primer Fondo Mutuo peruano, como líder indiscutible en el mercado de valores y con la confianza absoluta de los inversionistas nacionales y extranjeros, el primer vehículo legal que permitía a los inversionistas diversificarse invirtiendo su dinero en un certificado de participación representativo de una canasta de las acciones más líquidas listadas en la Bolsa de Valores de Lima.  

Por aquel tiempo la legislación sobre Fondos Mutuos era inexistente, por lo que la entidad reguladora –en ese entonces, la Conasev– nos usó de conejillo de indias para ir creando legislación y regulación para controlarnos y supervisarnos.

En ese proceso, la autoridad reguladora al no comprender adecuadamente el producto que ofrecíamos y al implicar un riesgo para ellos (el no saber regular algo desconocido, pero que en el mercado internacional era ampliamente ofrecido), nos sobre-regulaba. Existían casos del pasado como el de la empresa Tagal, que había defraudado al público inversionista ofreciendo rentabilidades fijas con activos de renta variable(acciones) y quebrado estrepitosamente.

La regulación de fondos mutuos cambió tres veces durante el primer año de operación de nuestro fondo.

Pero igual, con el regulador a nuestras espaldas lanzamos el fondo, inauguramos seis agencias para su distribución, adquirimos las acciones prometidas y facilitamos el ingreso de muchos inversionistas locales que sin conocimiento del mercado de valores podían ahora comprar una canasta de las acciones más representativas del índice bursátil limeño.

Destacamos al ser pioneros de la diversificación que más adelante el público inversionista consigue a través de las AFP’s y los Fondos Mutuos.

Cuando se produjo la apertura para que los bancos comerciales pudiesen abrir Casas de Bolsa y operar directamente en la Bolsa de Valores, llegue a la conclusión que era imposible competir con ellos siendo una Casa de Bolsa independiente. Era a todas luces una competencia desleal, pues estas entidades tenían un mecanismo fundamental que era el acceso a las transferencias de fondos vía el Banco Central de Reserva; frente a las Casas de Bolsa imposibilitada de tener acceso a dicha facilidad. Ello convertía a las Casas de Bolsa independientes en dependientes para sus transferencias de dinero y otros servicios de sus nuevos competidores, los bancos.

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